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日志


8月4日

AMAR LA VIDA

Un profesor fue invitado a dar una conferencia en una base militar, y en el aeropuerto lo recibió un soldado llamado Ralph. Mientras se encaminaban a recoger el equipaje, Ralph se detuvo unos instantes para ayudar a una anciana con su maleta, y después para orientar a una persona. Cada vez, una sonrisa iluminaba su rostro. “¿Dónde aprendió a comportarse así?”, le preguntó el profesor. “En la guerra”, contestó Ralph. Entonces le contó su experiencia en Vietnam. Allá su misión había sido limpiar campos minados. Durante ese tiempo había visto cómo varios amigos suyos, uno tras otro, encontraban una muerte prematura. “Me acostumbré a vivir paso a paso. Nunca sabía si el siguiente iba a ser el último; por eso tenía que sacar el mayor provecho posible del momento que transcurría entre alzar un pie y volver a apoyarlo en el suelo. Me parecía que cada paso era toda una vida”. Nadie puede saber lo que habrá de sucederle mañana. Qué triste sería el mundo si lo supiéramos. Toda la emoción de vivir se perdería, nuestra vida sería como una película que ya vimos, sin ninguna sorpresa ni emoción. La vida es una gran aventura, y al final no importará quién ha acumulado más riqueza ni quién ha llegado más lejos, sino quién ha amado más. Y ama más quien más ha servido, porque aprecia su vida y la de los demás.

ANOMIMO

3月20日

Alas, hadas y fantasías

   
Con un beso nos alejamos de la humanidad y nos entrelazamos en la fantasía
Coloreando, con cada caricia, las alas de mis deseos
Vigilados por los guardianes en las nubes
Envidiados por los dioses del cielo
Con una mano me anclo a tu cuerpo
Único soporte ante las embestidas de las olas de tu boca
Y me elevo
Mis alas se expanden
Despliegue de pasión en suavidad multicolor
Y me amas
Elevada, en comunión con el Olimpo
Brotando de mi blanca piel, la miel de mil amores reprimidos
Y te amo, como solo se puede amar a un hombre
Alucinando con cada centímetro de piel bronceada
Divagando en cada músculo delineado
Jurando fidelidad a los labios que ofrecen banquetes de besos
Dispuesta a entregar alas y hechizos
Decidida a no izar vuelo, no, nunca más
Con firme convicción de ser astral que prefiere ser mujer, mortal, errada, imperfecta
Para morir al lado de la imperfección de hombre que me hizo sentir perfecta por primera vez!
4月19日

El amor murió un jueves, ya cansado de luchar por su vida y viéndose derrotado por el mundo, cuando ya nada le quedaba por hacer, porque nada por ellos podría ni le dejarían hacer. Se tumbó en su lecho de nubes y allí desapareció, se esfumó como si nunca hubiera existido.

 Muchos ni lo notaron, la mayoría, para otros, aquello suponía el final de mucho, solo les quedaba la esperanza de que algún día renaciese y volviese a ser como antes, porque sin amor solo les quedaba vacío en su interior, un vacío que iba creciendo, extendiéndose por todo el cuerpo y alma y les dejaba sin nada, débiles, a merced de lo que los demás hicieran con ellos; no quedaba ni la sombra de lo que antes habían sido.

Al final, algo que ellos creían prescindible, insignificante en sus vidas, descubrieron que era grande, necesario para seguir viviendo. Sus almas poco a poco iban confundiendo otros sentimientos, llenando el hueco que había dejado en ellas. La ira, el odio, la deshumanización que ya reinaba cuando el amor decidió que allí ya no tenía nada que hacer, se hicieron más grandes. Fue entonces cuando el mundo empezó a darse cuenta de que algo había cambiado, algo faltaba en las calles, en las gentes... pero no acertaban a decir el qué; lo habían tenido tan olvidado en algún rincón del alma o el corazón que no alcanzaban a ver que ya no estaba.

 Los que de alguna manera se habían dado cuenta de tan horrible ausencia morían de pena o desesperación por no poder concebir una vida sin amor. El mundo seguía girando y ya nadie se acordaba de lo que había sido el amor, y el odio y el rencor proseguían con su largo imperio. Después de su muerte fueron desapareciendo también el poco cariño que aún quedaba, la compasión, la ternura... y la Tierra se llenó de seres desalmados, sin interés por nada más que hacer daño al resto, y así, las guerras se sucedían incesantemente y el dolor atrapaba a todo el que naciera en aquel hostil lugar.

Ya nada quedaba de lo que hacía poco había sido aquello. El amor observaba todo aquello desde su lecho de nubes y se lamentaba por aquellos seres muertos por dentro y que habían dejado morir todo resto de humanidad, pero no quería volver allí, no quería renacer para ellos, le habían olvidado y sabía que volverían a olvidarlo si regresaba una vez más. Aún así regresó, y nosotros volvimos a olvidarlo una vez más.