libertario 的个人资料libertario日志列表网络 工具 帮助

日志


2月7日

EN AUSCHWITZ UNA PATATA ERA UN DÍA MÁS DE VIDA

 

ENTREVISTA: ALMUERZO CON... DAVID GALANTE

El País/JACINTO ANTÓN
02/02/2009

Con la mayor naturalidad del mundo, David Galante se sube la manga de la chaqueta en el restaurante griego, desabotona la camisa y se arremanga para mostrar el número en el antebrazo: B7328. Sonríe suavemente. Ante la marca azulada en la piel y sus terribles resonancias le vienen a uno a la cabeza las palabras de los Salmos: "Un fuego se encendió contra Jacob y subió la ira contra Israel".

Se hace raro comer con alguien que ha estado en el infierno. Escuchándolo, a ratos cuesta no ya masticar, sino respirar. Damos cuenta de una botella de Retsina -tras brindar "le haim", "por la vida"-, pero quien firma estas líneas se levantará de la mesa, pese a haber dado cuenta de varios vasos muy colmados, sereno como un pez.
 
"Llegamos de día, bajamos de los vagones, nos gritaban, hicieron la selección, nos separaron. Papá Abraham y mamá Rebeca se fueron por un lado, a las cámaras de gas. Mis tres hermanas, Rosa, Juana y Matilde, pasaron la selección, pero al desnudarlas y pelarlas juzgaron que estaban más débiles de lo que parecía y decidieron enviarlas también a las cámaras". Galante habla despacio, casi con dulzura, toda la emoción concentrada en las manos gesticulantes y en unos ojos muy oscuros que parecen fijos en la lejanía. Ha sufrido lo que todos los supervivientes: miedo, vergüenza y culpa.


Galante nació en Rodas en 1925. Con toda la judería de la isla griega fue enviado a Auschwitz, adonde llegó el 16 de agosto de 1944. Tenía 18 años y lo enviaron, al equivocarse con la edad, a unas instalaciones sorprendentemente acogedoras: era el centro de experimentos humanos de Mengele. De los 1.600 judíos de Rodas que fueron con él, 1.200 fueron directos a las cámaras de gas. Recuerda el atroz consejo que les lanzaban los veteranos del campo: "¡Dad los niños a los viejos!". Única forma de que al menos se salvaran los padres y madres jóvenes. Suena una musiquilla folclórica vagamente nostálgica en el restaurante. Come como un pajarito. En el campo le tocó el peor sector, Auschwitz II, Birkenau, donde se aplicaba el exterminio. Se presentaba voluntario para limpiar letrinas: el camino pasaba cerca de las cocinas y a veces le arrojaban algo: "Una patata era un día más de vida"; también porque el hedor "ocultaba un rato el omnipresente olor a carne quemada".

Todos tenemos la sensación -el cine, las lecturas- de conocer bien aquello. ¿Es esa imagen falsa? "Sí, por suerte para ustedes", sonríe. Él vio de verdad las chimeneas y los fuegos. Le dieron una paliza que casi lo mata. "Me salvó un amigo, Pierre, que cayó en la siguiente selección". Parece a punto de hundirse, pero se sobrepone. Traga saliva, da un sorbo de vino. "Son episodios del campo". En otra ocasión lo empujaron a una hoguera. "Vivíamos al día", explica con un temblor en el fondo de la voz. "La muerte te pasaba alrededor todo el tiempo, se trataba de esquivarla".

Lo explica todo en un libro inolvidable que ha escrito su ahijado Martín Hazan, Un día más de vida (Inédita). Cuando los rusos liberaron el campo, pesaba 38 kilos. Se fue a Argentina. ¿Ha podido ser feliz? "Sí, sí; me pude casar, tener hijos". ¿Sueña con aquello? "No, pero mi mujer dice que a veces gritaba dormido". Explicarlo "me ha ayudado, para ir sacando ese veneno". La sanación tiene sus límites. "Todavía hoy", señala con su dulce sonrisa, "no me puedo duchar con la puerta cerrada".
8月8日

HOMENAJE A 14 REPUBLICANOS EN FUENTEGUINALDO (SALAMANCA)

 
Fueron, como dice la inscripción de la lápida, “Héroes de la Libertad”. Pero no por voluntad propia, sino forzados por los enemigos de esa libertad. Los mismos que impusieron el terror a sangre y fuego en toda España.
 
Han pasado 70 años y vivimos un momento  en el que hablar de los Visigodos, los árabes,  las invasiones napoleónicas,  o cualquier otra época histórica; no supone ningún problema.  Pero cuando hablamos de la Segunda República, de la Guerra del 36, de la Dictadura y no digamos ya de la Transición; surgen  voces  que nos advierten del peligro de semejante osadía. Nos dicen que es mejor olvidar, que no removamos el pasado, que fue una guerra entre hermanos.  Pues bien, estas alarmas no son inocentes, vienen de la misma esencia del franquismo y tienen como resultado mas grave el olvido, hijo directo del miedo. Y lo han conseguido, pero solo en parte, porque hoy los hijos, los nietos de la mejor generación que ha conocido este país; se preguntan, indagan, buscan a sus abuelos, a sus padres y parientes, quieren saber la verdad. En muchos casos recuperan de las cunetas y sobre todo del olvido a sus parientes y les devuelven a su sitio en la historia, con dignidad, con honor y con la sobriedad de quienes no buscamos otra cosa que honrar a quienes querían que viviéramos en un país mejor.

   Quiero detenerme un poco en ese tiempo y en esas gentes y ( como diría Manuel Rivas hablando del río Miño antes del  terror ), que hagamos un pequeño ejercicio de imaginar aquel verano de 1.936 aquí, en esta tierra dura y olvidada.  La siega ya terminada y las eras llenas de parvas, de muelos.  
  Al anochecer se dedicaba un rato a las tertulias al fresco o a las clases de alfabetización en la Casa del Pueblo. Por fin había alegría y esperanza mezcladas con los sueños de adivinar cercana una vida mejor. Se empezaba a tocar ya con las manos. Era segura la roturación y parcelación  de la dehesa del Boyal. Buen terreno para labor, a repartir entre las 300 familias pobres que vivían en la más absoluta indigencia.
 
   Tengamos en cuenta el contexto. España a la llegada de la II República, contaba con 24 millones de habitantes. De ellos, 12 millones eran analfabetos. Había 8 millones de pobres, 2 millones de campesinos sin tierra, mientras 20.000 personas poseían la mitad de país.  El salario era de 1 a 3 pesetas día, mientras el Kilo de pan costaba 1 peseta.  Los avances conseguidos durante los primeros tres años se truncan con el bienio negro. El triunfo del Frente Popular en Febrero del 36, supone retomar la gran tarea de modernizar España y sacarla de su atraso secular. Sin violencia, pero con justicia social.
 
Precisamente el día 22 de marzo de ese año se constituye en sesión extraordinaria, la corporación municipal surgida de las urnas. Eran tantas las necesidades a atender que fijan un calendario de plenos municipales para todos los domingos a las 11 de la mañana. Algunas de las tareas que abordan de inmediato es la creación de un censo de familias pobres a las que el Ayuntamiento destina ayudas, además de facilitarles farmacia y médico gratis. Se nombra una delegación para agilizar el ya mencionado proyecto de roturación de la dehesa Boyal. Se acomete el arreglo de caminos vecinales y calles. Hay un proyecto de construir una presa que acerque el agua del río al pueblo y crear zonas de regadío En definitiva, se trabaja duro, pero por fin se vive en libertad. Ya no son los caciques quienes organizan la vida. Ahora está todo el pueblo con sus concejales y el alcalde al frente, defendiendo sus derechos de forma pacífica. Pero con firmeza.
 
La República ha traído escuelas nuevas y lo que es mas importante, unos maestros que lejos de imponer, comparten  su saber con los niños y con los adultos, salen al campo a hablar de la naturaleza, de la vida, del porqué de las cosas. Estimulan los sentidos y la inteligencia de sus alumnos. Nunca se reconocerá suficientemente la aportación de esa generación de maestros a nuestro país. Fueron el más sólido soporte de la República y se entregaron con pasión a la labor de sacar a España del atraso histórico a que la habían condenado.   

Aquí se han hecho homenajes a maestros del pueblo. Homenajes mas o menos merecidos. Pero sigue sin reconocerse como es de justicia, a los maestros republicanos, verdaderos padres de la democracia. He hecho esta referencia a los maestros porque creo que abordaron una de las labores básicas para consolidar la democracia, es decir desterrar la ignorancia que siempre ha sido la base de la injusticia y la barbarie. Se empeñaron en educar, en formar hombres y mujeres libres. Lo que hoy llamaríamos educación para la ciudadanía. Concepto que tanto molesta a la derecha y a los jerarcas de la Iglesia, pero  tan necesario entonces y ahora.
 
Por cierto, la misma Iglesia Católica que entonces tomó partido a favor de los golpistas alentando y promoviendo el llamado alzamiento y dándole el sello de “cruzada”. En muchos casos, como sucedió aquí, se ensañó criminalmente contra quienes consideraba enemigos. Sólo porque no compartían su fanatismo y su toma de partido a favor de los poderosos.  Hoy la Conferencia Episcopal promueve beatificaciones de cientos de clérigos. No tuvieron bastante con sus misas, con sus placas de “caídos por dios y por España”, con su presencia en todos los estamentos sociales durante mas de cuarenta años, con su dominio de la enseñanza a base de palo y catecismo. Son insaciables y además quieren que nos callemos. Pero cuándo van a pedir perdón (concepto tan cristiano) por su complicidad con tanto crimen, por llevar a Franco bajo palio, por bendecir fusilamientos, por sembrar el terror desde los púlpitos y los confesionarios?.
 
 
Estamos en Julio del 36. Llegan malas noticias.  Una  parte importante de los militares, comandados por Mola, se alzan contra el Gobierno en un claro acto de traición a sus propios juramentos.  Pero aquí la ilusión no muere. Hay confianza en la fuerza de la República. Se sigue trabajando, pendientes de lo que ocurre en Madrid y en otras partes de España, pero resueltos a no perder lo conseguido. Aunque hubo intentos de  castigar a los cuatro caciques del pueblo, se decidió proceder pacíficamente. No hubo represalias contra los que simpatizaban con el golpe, lo mismo que en Ciudad Rodrigo y en tantos otros sitios. Sin embargo a los fascistas les daba lo mismo.                
 
Aparecieron sus esbirros al final de este verano y terminaron con las ilusiones y los proyectos. Mataron, persiguieron, encarcelaron a hombres buenos, a lo mejor de nuestro pueblo. Impusieron el miedo, la tristeza, el luto y la miseria. El mismo Mola, en una declaración de intenciones  el  18 de Julio advierte que se trata de exterminar  sin piedad a los rojos, a los republicanos. Esta  doctrina marcará el curso de la guerra.
 
Así fueron aquellos días del verano de 1.936, aquí y en miles de pueblos de nuestro país. Esta es la verdad histórica guste o no. No comparto la definición de aquellos acontecimientos como guerra civil. Estoy mas bien con la que hacen algunos historiadores como Francisco Espinosa o Secundino Serrano, calificándola de “guerra de exterminio”. Y lo hacen partiendo de la base de que en la mayoría de pueblos y ciudades no hubo frente de guerra. Sí hubo sin embargo una represión brutal perfectamente planificada y dirigida a exterminar a todo aquel que se hubiera significado a favor del Gobierno. Un ejemplo dramático es el que expone muy documentadamente F. Espinosa en su libro “La Columna de la Muerte”. Columna al mando del siniestro comandante Castejón, que arranca en Sevilla y continúa su macabra marcha pasando por Llerena, Zafra, Mérida, Badajoz y una larga lista de pueblos; dejando a su paso miles de hombres, mujeres, niños asesinados. Así fue la guerra.
 
Volviendo a  nuestro pueblo. A aquel fatídico mes de Octubre. No se limitaron a asesinar, añadieron al crimen  el dolor de la desaparición. Se trataba  de infligir el mayor daño posible. Y lo consiguieron, hasta que por fin el año pasado les encontramos y hoy podemos decir que restituimos, con este ejercicio de memoria, lo que nos fue arrebatado tan injustamente.  Esta no es una historia de enfrentamientos entre hermanos. Se trata de una historia de víctimas y verdugos, de dramas personales y colectivos que  quedan marcados en nuestras entrañas por generaciones.
 
En este acto no hay nostalgia. Cuando alguien me reprocha que sigamos hurgando en el pasado, yo les suelo contestar que estoy seguro de que cambiaria de opinión si mirara a la cara, a los ojos a un  solo familiar de los desaparecidos y asesinados, cuando los están buscando y no digamos ya cuando se les encuentra. Nunca he visto odio en esas caras. He visto sin embargo, reflejado el gran orgullo de ser pariente de una víctima de la barbarie. He visto la cabeza alta y una gran nobleza de sentimientos. Sé que dejaron una simiente que ha dado sus frutos con generosidad.
 
Pueden decir lo que quieran los teóricos del olvido, pero con los sentimientos, con los ideales más nobles, no pudieron entonces con las armas y no pueden ahora con las mentiras.  Es mas, se teoriza desde multitud de tribunas, contra la memoria, bueno mas bien contra esta memoria, la que nos reúne hoy aquí. Pretenden que la memoria sea selectiva y solo tenga en cuenta la historia contada por los vencedores. Pero eso es imposible, porque la verdad de lo ocurrido se ha transmitido de forma imparable de generación a generación. Cómo ocultar la ausencia de un padre, de un hermano, de un amigo?. Decían los verdugos que se trataba de ateos, rojos. Pero nosotros sabíamos que eran, además y sobre todo, buenas personas, que no hicieron daño a nadie.  
 
Como podemos observar todos los días se apela a la memoria por parte de aquellos que nos niegan ese derecho. Hace poco, en Ermua, la hermana de Miguel Ángel Blanco, flanqueada por la plana mayor del PP, exigía que hubiera memoria. Continuamente se habla de lo que hicieron en la Transición tal o cual dirigente político o presidente de Gobierno. Todo eso está muy bien, pero la historia de este país no comenzó en 1.975. Nuestra historia democrática reciente comenzó en 1.931, se truncó en 1.936 y tuvo unos responsables y tuvo unas víctimas.
 
La recuperación de nuestros héroes de la libertad ha sido posible gracias a personas, que como Alfonso se volcaron desde el principio en su búsqueda demostrando una talla humana y una sensibilidad extraordinarias. Alfonso, un gran hombre, del que no hablará la  historia, pero que nos reconcilia con lo mejor del ser humano.
 
Emilio Silva, pionero en la búsqueda, primero de sus familiares y sobre  todo en dar forma organizada a la búsqueda de otros familiares, pone en marcha la ARMH. Tuvimos un primer contacto con él y nos abrió la puerta a la esperanza al indicarnos los caminos a seguir y brindarnos todo su apoyo, mientras otros en Salamanca miraban para otro lado o ponían tal cantidad de condiciones e inconvenientes, que resultaba imposible seguir adelante.
 
Asun, Germán, Pepe, Javier, Pilar:  grupo de arqueólogos, medievalistas… de la Universidad de Valladolid, que desde el primer momento se empeñaron en llegar hasta el final y cuando veíamos difícil conseguirlo, nos animaban con su profesionalidad y su larga experiencia, Se trata de un entrañable grupo de amigos que tuvieron el gran valor humano de ponerse en la piel de los familiares y de las víctimas.  Recuerdo que en un acto de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Madrid, le presentamos a Asun (como representante de dicha Asociación) la documentación de la que disponíamos y de inmediato se entusiasmó con la idea de trabajar en este proyecto. 
 
No ha podido venir por motivos de trabajo, pero está con nosotros Luis Avial, un profesional que con medios técnicos de vanguardia, especializados en la búsqueda de restos humanos, se puso a nuestra disposición  con total entrega y cariño. Y sigue ayudando en otros puntos de nuestra geografía, a otros familiares. Un buen amigo, con las ideas muy claras sobre la justicia y los valores humanos.
 
Aquí están también, Tere, mi hermana. Suyas son las primeras y más importantes indagaciones sobre el paradero de los 14 fusilados. Tiene  muy buena memoria y guarda con total nitidez los recuerdos de las conversaciones con mi padre. Esto y su insistencia constante, la llevaron a localizar  el lugar en la finca de Cantarranas donde les enterraron.  Y José Zato, hijo de Alejandro  Zato el hojalatero. José ha sido la persona mas involucrada en esta historia. Pero no solo porque desde el principio coincidimos en la metodología, cuestión esta fundamental para el éxito. Sino porque para él era una necesidad vital. Hemos tenido el privilegio de compartir con José  momentos únicos en la vida de una persona. Creemos que no solo ha recuperado a su padre, sino que ha recuperado su historia, la de un hombre al que no pudo conocer porque acababa de nacer cuando se lo arrebataron.
 
Entre los familiares más directos, están aquí  con  nosotros:
Basi. Nieta de Valentín Expósito. Su cariño, su enorme satisfacción al culminar con éxito esta empresa, nos une en lo mas profundo de los sentimientos. 
 
Mi prima Pepa, hija de Evaristo Sánchez. Aquellos acontecimientos la marcaron para siempre. Sabemos que has vivido con gran intensidad todo este proceso, desde Francia. A tu madre, mi tía Manuela, le hicieron la vida imposible por ser roja y no le quedó otra alternativa que el exilio. 
 
Recuerdo que me comentaba hace poco Tere, cómo tu madre, embarazada, a punto de dar a luz, se fue andando, junto con otras viudas, hasta Ciudad Rodrigo para ver si encontraban los cuerpos de sus esposos. Al llegar a la zona donde se sabía que los habían asesinado, las paró la Guardia Civil y a punta de pistola las mandó dar la vuelta. Fueron mujeres valientes, con coraje y que merecen todo nuestro reconocimiento. 
 
La anterior corporación, particularmente su alcalde, Paco, pusieron a nuestra disposición los medios necesarios para desarrollar los trabajos de búsqueda. Y no fue fácil. Hubo que remover mucho terreno a lo largo de tres años. Pero ahí estuvo en todo momento con la idea clara de que la prioridad era encontrar a los hijos del pueblo y recuperarlos. Paco, ojalá otros alcaldes hubieran tenido tu sensibilidad y tu decisión.
 
Por último quiero destacar el papel desarrollado por  Dioni, el primer alcalde de este periodo democrático, aunque ya no en funciones de alcalde, sino como hijo de este pueblo y con claras convicciones democráticas. Colaboró en todo momento y os puedo asegurar que esa colaboración fue determinante para iniciar la búsqueda con bases bien fundadas. Dioni, sé que no ha sido fácil. Hace años intentamos hacer un homenaje a mi padre como alcalde y a la corporación y los fusilados y no fue posible. Pero gracias a ti, entre otros, este homenaje es una realidad.
 
Aunque lo parezca, este no ha sido un capítulo de agradecimientos, sino de reconocimiento de la gran labor llevada a cabo por todos. Nos unía el mismo afán de justicia y formamos con ello un equipo extraordinario. Desde luego en el terreno humano es una de las experiencias más gratificantes que uno puede tener.
 
Termino con una referencia obligada al papel del Estado en su conjunto. La recuperación de desaparecidos-fusilados comenzó de forma sistemática en El Bierzo, de la mano de Emilio Silva y lo que posteriormente sería la Asociación Para La Recuperación de la Memoria Histórica. Es mucho lo que se ha conseguido desde entonces. Pero todo ha sido gracias al esfuerzo de voluntarios, de familiares y en algunos casos, como el nuestro, de una parte del Estado, como son los ayuntamientos. 
 
Sin embargo queda mucho por hacer y voy a poner un ejemplo que ilustra la envergadura de esta tarea. En Madrid, en las tapias del cementerio del Este, hoy Cementerio de la Almudena, se calcula que hay unos 3.000 fusilados. Entre ellos las famosas trece rosas, trece muchachas  de entre 17 y 22 años, militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas.  No hay en marcha ninguna iniciativa oficial para levantar allí un memorial. Eso es lo mínimo que se debería hacer. Como decía es un ejemplo que sirve para darnos cuenta de situaciones similares en multitud de pueblos y ciudades de nuestro país. La búsqueda y recuperación de los desaparecidos, de los fusilados en cunetas, tapias de cementerios, campos de concentración; es una responsabilidad del Estado. Ninguna de las administraciones que lo conforman,  puede lavarse las manos ante la ignominia que supone tener a ciudadanos de este país en esas condiciones. Aquí lo hemos visto. El esfuerzo, el trabajo ha corrido a cargo de las familias y de los voluntarios, pero dónde estaban los representantes del Gobierno, Diputados del Parlamento Regional, Diputación etc?. 
 
Nuestros representantes deben tomar buena nota de que este no es solo un problema particular, de las familias. La forma de afrontarlo define la madurez democrática de nuestras instituciones.
 
La llamada Ley de la memoria Histórica no resuelve este problema. Nace condicionada por la  derecha y la Iglesia y con una evidente falta de coraje político.  Como veremos luego, en el reportaje que hemos elaborado, causa estupor a cualquier observador que visite nuestro país, la existencia de calles y plazas con nombres de los franquistas y sus gestas. Eso es impensable en Francia o en Alemania, donde sí se honra a los demócratas. Cierto que allí perdieron y aquí ganaron, pero ya va siendo hora de poner las cosas en su sitio. No se puede comparar a una banda de golpistas y criminales, con los demócratas. No vale la teoría del 50%, porque no es cierta.
 
En Argentina, en Chile, en países que han sufrido dictaduras, por cierto, ni tan largas ni tan crueles como la nuestra; se han empeñado en hacer justicia y a todos nos parece bien. Pero porqué es tan difícil hacerlo aquí?. Creo que es una exigencia democrática que el Estado ponga en marcha los medios necesarios para terminar con la injusticia que supone el que en nuestro país siga habiendo miles de desaparecidos.
Hace falta remover archivos, localizar restos, documentar, poner nombres y apellidos a las víctimas. Esto requiere de un esfuerzo coordinado y serio y esa es una responsabilidad del Estado. 
 
En cualquier caso, y esto es hoy lo fundamental, bienvenidos a casa quienes fuisteis vilmente asesinados aquel triste mes de Octubre de 1.936.
 
Fuenteguinaldo, 4 de agosto de 2007